Para sanar el alma hace falta paciencia y determinación.
Lleva su tiempo dejar que el cuerpo manifieste lo que el alma calla, aceptar que esa dolencia es el resultado de una gestión “regulera” de las emociones que nos provocan los acontecimientos que vamos viviendo, y comprender que esa manifestación física, es el recurso que tiene para sanarse.
Y desde luego, hay que querer sanarse, partiendo de la propia aceptación, del propio reconocimiento como seres eternos en cuerpos finitos.
Esta es nuestra Misión: Re-conocernos
Es por este re-conocimiento, (no social, si no interno) es decir: volver a conocerse, que precisaba de un cambio radical, un reseteo profundo que, lejos de ser rápido, está llevando el tiempo que necesita para completarse.
Mi vocación en esta vida es compartir lo que voy recordando, pero sobre todo, aquello que he experimentado en propia alma; pasar de informar a formar, de dictar a debatir, y sobre todo, animar a que cada ser descubra su propia luz y siga su propia senda evolutiva.
Ahora nos toca recargar pilas frente al mar, después…El universo dirá.
Seguiremos informando 🙏🏼
